El uso de un vibrador vaginal es una herramienta terapéutica muy eficaz para las pacientes que han recibido braquiterapia pélvica o vaginal.
Después de estos tratamientos oncológico, la radiación puede generar efectos secundarios en los tejidos íntimos, como la estenosis vaginal (estrechamiento y acortamiento del canal), la formación de adherencias o sinequias (tejidos que se pegan entre sí) y una pérdida importante de elasticidad y lubricación.
Estudios y reportes clínicos indican que un vibrador suele ser percibido como más fácil de usar, menos doloroso y más amigable.
RECOMENDACIONES:
Validación médica previa: Nunca se debe iniciar el uso de vibradores o dilatadores hasta que el tejido haya cicatrizado por completo del tratamiento de radiación. El radiooncólogo o el fisioterapeuta especializado debe dar el visto bueno.
Materiales e higiene: Limpiarlo rigurosamente antes y después de cada uso con un paño húmedo, con agua y jabón neutro, EVITANDO mojar el dispositivo electrónico.
Lubricación abundante: Dado que la braquiterapia reseca la zona, es obligatorio utilizar un lubricante de base agua de alta calidad para no dañar la mucosa ni el material del dispositivo.
Uso progresivo: Se aconseja empezar con intensidades de vibración muy bajas y periodos cortos (por ejemplo, 10 minutos, de 2 a 3 veces por semana), aumentando la intensidad de forma gradual y respetando siempre el umbral del dolor.
